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Las grandes instalaciones de generación de energía eólica y solar mejorarán la ecología del desierto del Sahara

2018-09-11
Un artículo publicado en el nuevo número de Science en los Estados Unidos dice que las grandes instalaciones de generación de energía eólica y solar cambiarán las características de la superficie. Si se distribuye en el desierto del Sahara de aproximadamente 9 millones de kilómetros cuadrados, la precipitación en esta área será de 0.24 mm por día. Con un aumento de 0.59 mm, la precipitación en la región del Sahel, áreas áridas al sur del desierto del Sahara, también aumentará significativamente.

Investigadores de la Universidad de Maryland, la Universidad de Illinois, la Universidad Normal de Beijing, el Centro Internacional de Física Teórica en Italia y el Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias han llegado a esta conclusión a través de experimentos de simulación de clima y vegetación dinámica. Las simulaciones de los supercomputadores muestran que el aumento de la precipitación puede aumentar la cobertura de vegetación en estas áreas en aproximadamente un 20%.

El estudio señaló que el impacto de la energía eólica y solar en el clima regional se logra mediante dos mecanismos de retroalimentación diferentes: los equipos de energía eólica aumentan la fricción de la superficie, lo que hace que el aire se mueva hacia arriba y produzca precipitaciones; mientras que la generación de energía solar reduce la reflectividad de la superficie, lo que también ayuda a aumentar la precipitación.

El estudio cree que el aumento de la precipitación promoverá el crecimiento de la vegetación, y la vegetación restaurada reducirá aún más la reflectividad y aumentará la fricción de la superficie, lo que a su vez promoverá el aumento de la precipitación y formará un mecanismo de retroalimentación positiva.

El desierto del Sahara y el Sahel se encuentran entre las regiones más secas del mundo. Li Yu, el primer autor del artículo y becario postdoctoral en la Universidad de Illinois, dijo: "Elegimos el Sahara porque es el desierto más grande del mundo, escasamente poblado y altamente sensible a los cambios de la tierra".

Los experimentos de simulación también han demostrado que las grandes instalaciones de generación de energía eólica y solar no tienen un impacto negativo significativo en el clima regional, lo que hace que los suministros locales de energía, agua y alimentos sean más sostenibles.